¿Cómo afecta la biomasa al ser humano?

Cómo afecta la biomasa al medio ambiente

La bioenergía es un tipo único de electricidad renovable: a diferencia de la solar, la eólica y la hidroeléctrica, la generación de energía a partir de la biomasa emite gases de efecto invernadero y contaminantes al aire. Sin embargo, debido a la naturaleza renovable de la biomasa, muchos la consideran una fuente de electricidad neutra en carbono.¿La biomasa/bioenergía es neutra en carbono?

Cuando quemamos biomasa para obtener calor o electricidad, se libera dióxido de carbono a la atmósfera. Sin embargo, las fuentes de biomasa, como los cultivos agrícolas y los árboles, también capturan el dióxido de carbono durante el proceso de fotosíntesis y lo retienen. Si los árboles y otras plantas absorben tanto dióxido de carbono como el que emiten durante el proceso de combustión de la biomasa, el ciclo del carbono se mantiene en equilibrio.

Sin embargo, en la práctica, no es tan sencillo: el impacto de la bioenergía en el carbono depende de la tecnología de combustión, de la forma en que se coseche la biomasa, de los esfuerzos de recrecimiento, del tipo de biomasa utilizada, del momento en que se produzca y del recurso energético que se sustituya.

Por ejemplo, consideremos la electricidad procedente de la biomasa leñosa: la quema de madera para producir electricidad emite dióxido de carbono a la atmósfera, pero los árboles volverán a crecer y capturarán el dióxido de carbono emitido. Sin embargo, los bosques pueden tardar décadas en volver a crecer y secuestrar el carbono, por lo que la neutralidad del carbono de esa fuente de bioenergía depende del plazo que se considere. Si las empresas queman árboles a un ritmo más rápido que el de su replantación y crecimiento, o si queman árboles que de otro modo quedarían intactos en un bosque, la neutralidad del carbono se ve comprometida. Los árboles y otras plantas también capturan distintas cantidades de carbono en función de su edad, lo que complica aún más la contabilización del carbono de la biomasa leñosa.

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Datos importantes sobre la biomasa

La biomasa y los biocombustibles fabricados a partir de ella son fuentes de energía alternativas a los combustibles fósiles: carbón, petróleo y gas natural. La quema de combustibles fósiles o de biomasa libera dióxido de carbono (CO2), un gas de efecto invernadero. Sin embargo, las plantas que son la fuente de energía de la biomasa capturan casi la misma cantidad de CO2 a través de la fotosíntesis mientras crecen que la que se libera cuando la biomasa se quema, lo que puede hacer que la biomasa sea una fuente de energía neutra en carbono.1

El uso de la madera, los pellets de madera y el carbón vegetal para calentar y cocinar puede sustituir a los combustibles fósiles y, en general, reducir las emisiones de CO2. La madera puede obtenerse de los bosques, de las parcelas que hay que entresacar o de los árboles urbanos que se caen o hay que talar.

El humo de la madera contiene contaminantes nocivos como el monóxido de carbono y las partículas. Las modernas estufas de leña, las estufas de pellets y los insertos para chimeneas pueden reducir la cantidad de partículas procedentes de la quema de madera. La madera y el carbón vegetal son los principales combustibles para cocinar y calentarse en los países pobres, pero si la gente recoge la madera más rápido de lo que pueden crecer los árboles, se produce la deforestación. La plantación de árboles de crecimiento rápido como combustible y el uso de cocinas de bajo consumo pueden ayudar a frenar la deforestación y mejorar el medio ambiente.

Cómo afecta la biomasa al medio ambiente de forma positiva

Los beneficios de la biomasa siguen siendo objeto de muchos debates en comparación con otras fuentes de energía renovables. Sin embargo, la biomasa tiene muchas ventajas sobre los combustibles fósiles debido a la reducción de la cantidad de emisiones de carbono. Los principales beneficios de la biomasa son:

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El beneficio de la energía de la biomasa es que la biomasa es una fuente de energía renovable y no se puede agotar. La biomasa se deriva principalmente de las plantas, lo que significa que mientras haya plantas en el planeta, la biomasa estará disponible como fuente de energía renovable.

La biomasa ayuda a reducir la cantidad de gases de efecto invernadero que tienen un mayor impacto en el calentamiento global y el cambio climático. El nivel de emisiones de la biomasa es mucho menor en comparación con los combustibles fósiles. La diferencia básica entre la biomasa y los combustibles fósiles cuando se trata de la cantidad de emisiones de carbono es: todo el CO2 que ha sido absorbido por la planta para su crecimiento vuelve a la atmósfera durante su combustión para la producción de energía de la biomasa. Mientras que el CO2 producido por los combustibles fósiles va a la atmósfera, donde aumenta el efecto invernadero.

Cómo funciona la energía de la biomasa

La bioenergía es un tipo único de electricidad renovable: a diferencia de la solar, la eólica y la hidroeléctrica, la generación de energía a partir de la biomasa emite gases de efecto invernadero y contaminantes al aire. Sin embargo, debido a la naturaleza renovable de la biomasa, muchos la consideran una fuente de electricidad neutra en carbono.¿La biomasa/bioenergía es neutra en carbono?

Cuando quemamos biomasa para obtener calor o electricidad, se libera dióxido de carbono a la atmósfera. Sin embargo, las fuentes de biomasa, como los cultivos agrícolas y los árboles, también capturan el dióxido de carbono durante el proceso de fotosíntesis y lo retienen. Si los árboles y otras plantas absorben tanto dióxido de carbono como el que emiten durante el proceso de combustión de la biomasa, el ciclo del carbono se mantiene en equilibrio.

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Sin embargo, en la práctica, no es tan sencillo: el impacto de la bioenergía en el carbono depende de la tecnología de combustión, de la forma en que se coseche la biomasa, de los esfuerzos de recrecimiento, del tipo de biomasa utilizada, del momento en que se produzca y del recurso energético que se sustituya.

Por ejemplo, consideremos la electricidad procedente de la biomasa leñosa: la quema de madera para producir electricidad emite dióxido de carbono a la atmósfera, pero los árboles volverán a crecer y capturarán el dióxido de carbono emitido. Sin embargo, los bosques pueden tardar décadas en volver a crecer y secuestrar el carbono, por lo que la neutralidad del carbono de esa fuente de bioenergía depende del plazo que se considere. Si las empresas queman árboles a un ritmo más rápido que el de su replantación y crecimiento, o si queman árboles que de otro modo quedarían intactos en un bosque, la neutralidad del carbono se ve comprometida. Los árboles y otras plantas también capturan distintas cantidades de carbono en función de su edad, lo que complica aún más la contabilización del carbono de la biomasa leñosa.