Espaguetis con verduras arguiñano

HUEVOS AL PLATO – HUEVOS FRITOS “RADAMÉS”

La ensaladilla rusa es la reina de miles de bares en nuestro país y no es para menos. Resistirse a esta mezcla de patata cocida, zanahoria, un chorrito de mayonesa y luego, a voluntad, algo de atún en lata y otros encurtidos es casi imposible.

Hay tantas recetas como hogares, y nosotros no nos hemos quedado atrás ofreciéndote nuestras mejores recetas de ensaladilla rusa, incluyendo las claves que el chef Juan Pozuelo da para bordarla, la receta más tradicional o, recurriendo a otros cocineros, para contarnos cómo se puede mejorar una ensaladilla rusa.

Con el nombre a cuestas -la invasión rusa de Ucrania ha provocado incluso cambios en el ‘naming’ como el protagonizado por el chef José Andrés-, la realidad es que cada maestro tiene su propio truco en esta particular receta.

Patata, zanahoria, mayonesa, atún en conserva, aceitunas rellenas, huevo cocido y unos guisantes en conserva son los únicos ingredientes de una receta que siempre apetece y que tiene pocos misterios. Sin embargo, el chef de Zarauz deja muy claro en su receta cómo debe trabajarse la patata para que la ensaladilla rusa quede perfecta.

El descubrimiento del fuego, su uso y control, significó para el inicio de nuestra especie casi todo. Así, no sólo permitió al hombre la posibilidad de calentarse o defenderse de los animales salvajes, sino que permitió algo aún más fundamental; cocinar.

Muchos científicos afirman que lo que realmente impulsó la evolución del ser humano fue la capacidad de cocinar y es desde entonces que el hombre ha buscado las mejores formas para no sólo que la comida fuera más sabrosa, sino cómo cocinarla de forma menos complicada y sobre todo segura.

Así, pasamos de los fuegos y primeros hornos de adobe a un líder en la cocina: la inducción. A principios del siglo XX fue presentada la primera cocina de inducción por General Motors, pero no tuvo mucha acogida hasta que desde Zaragoza, el Departamento de Electrónica de la Escuela Técnica de Ingenieros Industriales desarrolló el primer modelo compacto. Desde entonces, la inducción conquistó Occidente, ofreciendo no sólo comodidad, rapidez y ahorro energético a la hora de cocinar, sino también, al no calentarse las placas, seguridad.

Nueva zona de inducción iHob: con una superficie de inducción de 38 × 28 cm, es una de las más amplias del mercado. Su amplitud permite cocinar con varios recipientes a la vez. Además, puede utilizarse como dos zonas de calentamiento independientes mediante las cuales se puede dividir el área de cocción en dos de 18 × 27 cm. y seleccionar diferentes niveles de potencia.

La pasta es uno de los platos favoritos de mi marido. Recuerdo que al poco tiempo de tener el Thermomix®, siempre que lo preparaba, hacía las salsas con el robot pero no me atrevía a cocinar la pasta. Imaginaba que se enredaría en las cuchillas y sería un auténtico desastre.

Como muchos de vosotros ya sabéis, mi madre es presentadora y es la que, además de hacerme este maravilloso regalo, me ha hecho querer descubrir todo lo que podía hacer con este fantástico aparato. Así que fue ella quien me dijo lo cómodo que resultaba cocinar la pasta en el Thermomix®. Cuando vio la cara que puse, se dio cuenta de que nunca la había cocinado y me dijo “mañana tienes que probarla…”

Y “dicho y hecho”. Al día siguiente me puse a cocinar mi pasta sin estar convencida de que saldría bien. Cuando abrí el vaso y vi mis espaguetis perfectos, totalmente al dente, sin pasarse me sentí la mujer más feliz del mundo. Ahora si los espaguetis iban a salir a la boloñesa de mi chico perfecto.