¿Qué hace la música clasica en el cerebro?

Escuchar música clásica

¿Sabías que escuchar a Mozart puede ayudarte a mejorar tu memoria? Según un estudio, las personas que escucharon música de Mozart mostraron un aumento de la actividad de las ondas cerebrales que está directamente relacionada con la memoria.

Para dar rienda suelta a tu creatividad, escucha música clásica. Aunque escuchar música clásica no te hará ser creativo al instante, te ayudará a tener una mentalidad más creativa, según los expertos en música de Guitar Junky.

Si te sientes especialmente estresada, escucha música clásica. Un estudio reveló que las mujeres embarazadas que escuchaban música clásica eran menos propensas a sentirse estresadas durante el embarazo.

Aunque la música clásica no puede aumentar tu coeficiente intelectual en 10 puntos, escuchar música clásica tiene muchísimos beneficios. ¿No sabes por dónde empezar? Nuestros amigos de Merriam Music han elaborado una estupenda guía para principiantes.

¿Por qué es mala la música clásica?

Escuchar música clásica puede tranquilizar a tu bebé y convertirlo en un fanático de la música clásica más adelante, pero no lo hará más inteligente. Investigadores de la Universidad Estatal de los Apalaches creen haber desmontado lo que se ha llamado el efecto Mozart, un aumento temporal de la inteligencia que se experimenta tras escuchar una sonata para piano escrita por el famoso compositor.

El efecto Mozart fue descrito por primera vez en 1993 por científicos de la Universidad de California en Irvine, y replicado por el mismo grupo en 1995. El estudio (que no analizaba el efecto de Mozart en los bebés) descubrió que los estudiantes universitarios que escuchaban una sonata de Mozart durante unos minutos antes de realizar una prueba que medía las habilidades de relación espacial obtenían mejores resultados que los estudiantes que realizaban la prueba después de escuchar a otro músico o sin música.

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El efecto en los estudiantes fue temporal (sólo duró 15 minutos) y siempre ha sido controvertido. No obstante, los medios de comunicación y los políticos se subieron al carro del efecto Mozart, afirmando que escuchar esa música ofrecía numerosos beneficios y podía aliviar problemas de salud física y mental.

Música para el cerebro

La música clásica y la relajación van de la mano; los suaves sonidos de los instrumentos de cuerda son tan bellos como calmantes. Aunque se han realizado estudios sobre los efectos de escuchar música en la psique humana, hay algo en particular en la música clásica que relaja y «cura» el cuerpo.

¿Por qué? Cualquiera que escuche música sabe que le pone de buen humor, especialmente cuando es su música favorita. Sin embargo, es la estructura y las melodías lentas de la mayoría de la música clásica, específicamente, lo que crea un efecto calmante en el oyente. Esto se debe a la liberación de dopamina, que es la sustancia química natural del cuerpo que mejora el estado de ánimo de una persona, y también bloquea la liberación de estrés. Cuando uno es feliz, está menos estresado, y viceversa. Hay una variedad de actividades que liberan dopamina y escuchar música clásica es una de ellas.

Además de mejorar el estado de ánimo de una persona y ayudarla a relajarse, hay una amplia gama de beneficios derivados de escuchar música clásica que afectan a todas las edades, y a todas las etapas de la vida, desde los bebés hasta los ancianos. Estos efectos beneficiosos incluyen:

Depresión de la música clásica

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La música es una parte clave del equilibrio de la mente y puede ser uno de los mayores factores de curación para nuestros cerebros y mentes estresados. Pero antes de analizar el bienestar mental y, más aún, la salud de nuestro cerebro y el papel que puede desempeñar la música, debemos observar las pruebas evolutivas que sitúan a la música en el centro del desarrollo de nuestro cerebro humano.

Hace unos 40.000 años, en el paisaje helado de Europa central, las partidas de caza de los primeros humanos («cromañones») perseguían implacablemente a sus presas: manadas móviles de ciervos y jabalíes. Aquellos cazadores se enfrentaron a retos formidables. Al emigrar desde Oriente Medio, se encontraron con inviernos brutales y con la dureza de unos bosques enormes e interminables. Pero estos primeros humanos trajeron consigo sus tecnologías y su inventiva que, contra todo pronóstico, establecieron rápidamente su presencia. Y también trajeron la música.